Cripta e Iglesia

Cripta gótico-mudéjar

Cripta gótico-mudéjar (siglos XIV y XV). Depósito de la Orden militar de San Juan de Jerusalén. El punto más profundo de la cripta se encuentra a 11 metros bajo la superficie de Jatiel. Consta de un pasillo central abovedado, rematado con tres estancias que se unen por medio de un espacio cubierto por bóveda de crucería. Flanqueando el pasillo hay seis galerías excavadas en los materiales calizos y arcillosos del subsuelo.

Fue un almacén donde recoger y custodiar los impuestos pagados por los vecinos.

Parece que sirvió como chimenea, e incluso las paredes del orificio están recubiertas por yeso ennegrecido por el humo. Sin embargo, originalmente no sería una chimenea. Se trataría de un respiradero mucho más estrecho, horadado en un tramo relativamente corto hasta la superficie de la ladera bajo la que se encuentra la cilla.

Campañas arqueológicas

En 1995, el ayuntamiento de Jatiel se plantó la recuperación de esta estancia subterránea, para convertirla en un espacio emblemático de la localidad. Entonces, arquitectos y arqueólogos establecieron un calendario de actuaciones prioritarias para lograr su recuperación.

Ya en 1998, se emprendieron los trabajos para impermeabilizar el recinto, porque las filtraciones de agua procedentes de la superficie podían constituir un verdadero peligro. Y en ese mismo año, se vació de tierra y escombros el interior, limpiando principalmente el tramo central donde nos encontramos.

Posterior, en el año 2000, se excavaron las seis galerías laterales que nos flanquean, descubriendo así los peldaños de unas escaleras que previsiblemente ascienda hasta la superficie.

Por último, a lo largo de 2001 se acondicionó el lugar con una serie de elementos expositivos que ayudan a interpretar el patrimonio que supone este espacio histórico, a través del cual llegamos a conocer rasgos económicos y sociales de las gentes turolenses del Medievo.

 

(ver fotos abajo)

Iglesia de la Inmaculada

La Iglesia de la Inmaculada barroca siglo XVIII, de mampostería.

La iglesia antigua y la actual:

Habitualmente, todas las Órdenes Militares al ocupar un territorio construían algún tipo de fortaleza defensiva, castillo o torreón para patentizar su poderío. Basta visitar algunas localidades próximas para comprobarlo.

En la localidad zaragozana de Caspe se yergue un castillo levantado por los hospitalarios, si bien la obra que hoy se observa es una restauración del siglo XX. Un caso idéntico lo encontramos en la capital de Bajo Aragón turolense, en Alcañiz, aunque aquí el castillo perteneció a la Orden de Calatrava.

En Jatiel no se han encontrado restos de una obra con características semejantes, y ello pese a la prolongada y pronta presencia de la Orden de San Juan en estas tierras, ya que incluso se tiene atestiguada la existencia de una iglesia anterior a la actual, de formas barrocas, la cual perteneció a los Sanjuanistas desde su establecimiento aquí y en Samper, allá por el siglo XIII.

Construcción realizada en mampostería. Tiene planta rectangular, en la que se distinguen una nave central, más alta y ancha, y dos laterales. Los dos tramos centrales de la nave principal se cubren con bóveda de arista. Las naves laterales, la cabecera y el tramo correspondiente al coro alto de los pies presentan bóveda de cañón con lunetos. Destaca su decoración  rococó, realizada en estuco y basada en motivos de animales y mitológicos, también hay unos escudos y otros motivos ornamentales de carácter geométrico. Estos motivos decorativos se concentran en las claves de las bóvedas y en el gran entablamento que recorre los muros laterales.

En el exterior, destaca la torre, que se dispone a los pies, en el lado de la epístola. Es es de cuatro cuerpos, el primero de ellos, de mampostería, está incluido en la fachada, tiene forma prismática y corresponde a una fábrica anterior. Sobre él se levanta la obra barroca compuesta de tres cuerpos, el primero es de planta cuadrada, y en él se alternan mampostería y ladrillo. Los dos superiores son octogonales y están realizados en ladrillo, el de campanas es muy esbelto, y aloja vanos de medio punto enmarcados por rectángulos y flanqueados por pilastras lisas adosadas a sus esquinas, las cuales sostienen un gran entablamento. Finalmente, se dispone un chapitel bulboso y una cruz con veleta de hierro forjado.

La portada también está situada a los pies. Está realizada en piedra sillar y en ella se distinguen dos cuerpos. El inferior está definido por el acceso en forma de medio punto, donde tanto la rosca de este arco como las jambas sobre las que descansa están sencillamente molduradas. Este cuerpo está flanqueado por pilastras y motivos decorativos a modo de grandes volutas o roleos. El segundo cuerpo es de pequeñas dimensiones y alberga una sencilla hornacina. Además, el conjunto se corona con un frontón partido, cuyos tramos ascendentes se enrollan a modo de volutas. Por último, un escudo adorna esta portada.

Galerias de imágenes:

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